sábado, 31 de octubre de 2009

El secreto de Campanella

Recientemente, he tenido la inmensa suerte, por no decir el placentero honor, de ver "El secreto de sus ojos", nueva película del director argentino Juan José Campanella y, por cierto, uno de mis cineastas preferidos, contando vivos y muertos.

Parco en películas y excelso en talento, Campanella vuelve a recordar en este film por qué es capaz de poner de acuerdo a tantísima gente alrededor del orbe a la hora de valorar sus largometrajes. "El secreto de sus ojos" es la candidata argentina a los Óscar y, honestamente, espero y deseo que se lo lleve, para premiar todo el buen hacer que esconde esta humilde joya.

Este cuidado cruce de géneros (drama, thriller, romántico, comedia) enmarcado en la convulsa Argentina de las últimas décadas (desde los años 70 hasta los 90 del siglo pasado), nos muestra la doble investigación que lleva a cabo un humilde antihéroe llamado Benjamín Espósito: Por un lado, como honesto jubilado de un Juzgado Penal, quiere investigar y esclarecer un brutal crimen. Por otro, como entrañable perdedor, indaga en su propio corazón en pos de verdades que le permitan dejar a un lado su cobardía para subirse al último tren del amor verdadero. La narración, a dos tiempos (el pasado de los 70 y el "presente" de los 90), ofrece al espectador una interesante historia en la que el suspense criminal y sentimental están perfectamente cocinados a fuego lento y aderezados con deliciosas gotas de humor, consiguiendo que el patio de butacas se sienta cómplice y compañero del iniciático y otoñal viaje de Espósito. ¿Conseguirá lo que busca? ¿Fracasará víctima de fuerzas y obstáculos insalvables para un hombre corriente como él? La respuesta está en las pantallas de los cines...

Las otras grandes bazas de esta película, además de la habitual exhibición de Campanella de cómo narrar cinematográficamente una historia y controlar en todo el momento el ritmo y los clímax y anticlímax, son las que proceden de su reparto, destacando especial y soberbiamente tres actorazos: Ricardo Darín, cuerpo y alma de "Benjamín Espósito", intérprete fetiche de Campanella (desde 1999) y, por reincidencia, solvencia, naturalidad y credibilidad, uno de los mejores actores que ha tenido el idioma español (el 99% de los actores españoles están muy por debajo del nivel de Darín); Soledad Villamil, estupenda y dulcísima actriz que ya coincidió con Campanella y Darín en la magistral y emotiva "El mismo amor, la misma lluvia" (mi película predilecta de Campanella, por enicma de la conmovedora "El hijo de la novia") y a quien un servidor profesa un intenso y platónico amor cinematográfico que se ha incrementado con su "Irene Menéndez Hastings"; y Guillermo Francella, quien da vida a "Sandoval", entrañable contrapunto y compañero de fatigas de Espósito.


Poco más que decir de una película en la que no desentona ni la banda sonora, tan emotiva y deliciosa como el conjunto del film. Si no fuera por cierto flashback que puede inducir a equívocos, estaríamos ante una obra maestra. Por eso, es mejor que acudan al cine a verla, porque es un título que merece estar en nuestro recuerdo.

No quiero terminar este artículo sin responder al enigmático título: ¿Cuál es el secreto de Campanella? Sencillamente, ser uno de los mejores narradores (ya hablemos de literatos o cineastas) que ha dado Hispanoamérica en todo el siglo XX (y XXI).

1 comentario:

Malena dijo...

El secreto está en sus ojos..., en la genialidad de Campanella, que repite dúo como en "El mismo amor, la misma lluvia", y en la poderosa química que existe entre los dos actores protagonistas. Estoy deseando verla, porque después de verla siempre me queda un sabor dulce, eterno en el tiempo.

Un saludo,

Malena